viernes, julio 25, 2014

Descentralización oculta

Desde abril se han estado desarrollando distintos plenario regionales de la Comisión Asesora Presidencial de Descentralización y Desarrollo Regional, donde nos ha correspondido participar junto a otros 30 representantes de distintas regiones.  Las distintas subcomisiones entregan sus preacuerdos, destacándose en la de Descentralización Política la elección de los intendentes regionales,  tema que ya venía incorporado en las propuestas programáticas del gobierno de Michelle Bachelet. Lo que hace, que los regionalistas estemos muy esperanzados de que en esta oportunidad, si puedan ganar por fin los territorios y se logre de una vez por todas, iniciar un proceso descentralizador con líderes elegidos popularmente, acompañados por los consejeros regionales que ya tienen su legitimidad ganada en las urnas.

Los procesos demoran y muchas veces son cíclicos, diez años atrás en una columna, destacábamos el documento “La doctrina (oculta) de la descentralización chilena” de Sergio Boisier, donde expone como la política de desarrollo regional en Chile, nació según él, como consecuencia de desastres naturales. Primero lo fue el terremoto de Chillán en 1939 el que representó una coyuntura para la creación de la Corfo, con la industrialización que modificó la geografía económica del país e introdujo la noción de región, al proponer cuatro grandes macro regiones geoeconómicas.

Después vendría el terremoto de 1960, donde la Corfo pasa a ser la Secretaría Técnica de los nuevos Comités Provinciales de Desarrollo, para “…equilibrar el desarrollo económico del país, eliminar los focos de centralismo, la concentración productiva y el crecimiento dispar de las diversas regiones del país”. Y a mediados de los sesenta el gobierno de Frei Montalva creo la Oficina de Planificación Nacional (Odeplan), que posteriormente derivaría en Mideplan y ahora en Ministerio de Desarrollo Social.

El gobierno militar encabezado por Pinochet, que nace de un desastre político, si bien fue gran impulsor de la descentralización, de acuerdo a Boisier al mismo tiempo que gobernaba solía decir: “La administración se descentraliza; el poder jamás”. Según el autor, Pinochet además de su vocación autoritaria, “se hacía vocero de la cultura política y administrativa chilena, que predica exactamente lo mismo”.

En síntesis, la doctrina oculta a la que alude Boisier acerca del poder político, está sumamente asentada en la idiosincracia nacional, lo cual frente a los gobiernos regionales, que ya cumplieron mas de 20 años de vida, según él, “impone barreras difíciles de superar mediante una Ley de Gobierno Regional que en los hechos no admite ejercer tal función en las regiones”.

En la columna aludida decíamos parafraseando a Boisier, habrá que esperar una hecatombe natural o un gran maremoto en el país para que la clase política chilena que “jamas ha estado a favor de la descentralización política”, pueda evolucionar hacia un escenario donde se crea realmente en la participación de los ciudadanos, sin importar el lugar en donde se vive.


Los movimientos sociales y protestas regionales pueden ser un impacto gatillador, la Comisión Asesora es una respuesta positiva que hay que saber aprovechar para impulsar los cambios que el país requiere. En octubre se deberá entregar el informe de acuerdos y el 8 y 9 de agosto en Concepción se desarrollará su cuarto Plenario, hago un llamado a todos los que quieran aportar sus ideas a sumarse aprovechando las distintas instancias y el sitio web descentralización.cl por medio del cual, todas las ideas serán bienvenidas.

La Prensa Austral de Punta Arenas
El Libertador de Rancagua (17 may 2014)
El Centro de Talca (04 jul 2014)
(Descentralización, ser o no ser Austral de Temuco (27 jul 2014)

viernes, julio 11, 2014

Educación y Universidades

La inversión pública en educación  en Chile durante los últimos 10 años ha crecido de 3.891 millones de dólares el 2005 a 12.849 millones de dólares el 2014, es decir ha aumentado en un 330% en una década. Sin embargo los resultados siguen siendo mediocres, se mantienen y agravan los problemas estructurales y las protestas estudiantiles no amainan. Un ejemplo de lo anterior es que en esta misma década la Educación Municipal ha perdido mas de un 1/3 de su matricula y la particular subvencionada tampoco da el ancho.

El gasto anual del Estado y las familias en educación a nivel nacional se eleva aproximadamente a los 20 mil millones de dólares, de los cuales la educación superior recibe el 38,2% de los recursos, pese a representar sólo el 22,3% de los alumnos. En cambio la educación básica junto a la educación parvularia, que representan en conjunto el 56% del alumnado, sólo reciben el 45,5%, como ellos no protestan, han ido quedando cada vez más a la cola.

Por el contrario, se conforman ahora, el G-9 como la Red de Instituciones públicas no estatales, con la P. U. Católica liderandolo y el CUECH Consejo de Universidades Estatales de Chile con la U. de Chile haciendo de cabeza de serie, aunque el vocero se rote, la casa de Bello hace valer su peso a la hora de los quibos. Ambas se amparan en su grupo, sobretodo en este tipo de negociaciones conflictivas con el Estado, que se suceden cada cierto tiempo. Pero al corto andar, cada una tira para su lado y hasta se unen entre si cuando las circunstancias ameritan, para presionar a quien haya que hacerlo para mantener sus cuotas de cooptación de los recursos del Estado. Estos como es de esperar, en gran medida benefician a la capital aumentando su atractivo concentrador, que se refleja en una serie de indicadores. De acuerdo a una investigación de Ciper, para el período 2001-2011 gracias a la Ley de Donaciones, las universidades chilenas recibieron $191 mil millones de pesos, de los cuales la PUC y la Chile recibieron el 36,3% y si se les suma la privada Universidad de los Andes, esta cifra prácticamente alcanza al 60%. La desigualdad del sistema educacional queda en evidencia, ya que las universidades más favorecidas son aquellas capitalinas con más recursos y que educan a los sectores más acomodados del país.

Es bueno sincerar la cosas, a partir del 81 se desfavoreció a las universidades estatales, especialmente regionales, al hacerlas competir deslealmente mano a mano con grandes instituciones privadas como la PUC, que además se benefició con su cercanía con el Gobierno Militar y las elites capitalinas. Estas universidades regionales, por lo general son las que reciben el aporte basal y fiscal directo más bajo, haciéndose cargo de los estudiantes más pobres, problema del país, que ellos sienten no se les retribuye.

Hay que definir los distintos roles, su aporte al país y sus regiones y, si se quiere favorecer a unas, estas debieran ser las con clara vocación regional y se comprometan por un país enfocado en sus territorios, en especial los más desfavorecidos y aislados. Sin discriminar, pero al menos se hace necesario dar incentivos para que puedan competir en igualdad de condiciones y premiar las acciones de descentralización.

Es clave ordenar el sistema, sobretodo antes de repartir la torta, sino puede que los mismos vuelvan a quedar con las cartas marcadas. Pero en esto, también las instituciones deben hacer lo propio al interior de sus organizaciones, donde las malas prácticas e ineficiencias son pan de cada día. Habrá que consultar a los interesados, pero a la hora de resolver y repartir, hay que hacerlo sin ellos.

Pruebas al canto, mis tres hijos son ingenieros industriales, los dos primeros egresaron de la U. de La Frontera y la tercera está en 4º año en la PUC, ya le dieron tarjeta Platinum y accede a los salones vip de los aeropuertos y su padre ingeniero civil de la Universidad de Concepción con 26 años de trabajo ininterrumpido en la profesión, se queda mirando desde afuera.

La Prensa Austral de Punta Arenas
El Libertador de Rancagua (05 abr 2014)
El Centro de Talca (25 abr 2014)