sábado, diciembre 10, 2011

Cambio y experiencia

Durante mucho tiempo los partidos no fueron capaces de detectar o aquilatar la importancia de las preocupaciones ciudadanas por el tema de la educación, como si lo hicieron los movimientos sociales. No en vano están donde están, con una de las evaluaciones más negativas de parte de la ciudadanía, su capacidad de anticipación está mas bien atrofiada.

La gente actúa y toma decisiones usando información de distintas fuentes y bajo circunstancias determinadas. Una de estas fuentes lo son las redes sociales, especialmente para los jóvenes, estas no acreditan ni se caracterizan por su veracidad, sino mas bien corresponden mayoritariamente a conductas humanas de fisgoneo y exhibicionismo virtual.

Por otra parte, están las famosas encuestas y lo que ha estado ocurriendo en la calle, que como ya hemos comprobado, son versiones muy distintas de la información tradicional proporcionada por las distintas instituciones asociadas al control del poder. Si bien la calle, las encuestas, los medios –pueden ser espuma o burbujas que ni siquiera alcanzan para definir una atmósfera, sin embargo logran encantar y obnubilar a muchos como si fueran la santa verdad revelada.

Chile es un país exageradamente presidencialista y jerarquizado, lo cual representa, en estos tiempos de democracia activa, un gran peligro, sobretodo pensando en como nos organizamos para enfrentar los desafíos de futuro, donde el cambio es la única constante. Este complejo escenario que ya está instalado, requiere de una organización más plana y menos piramidal.

Más que en la ciudadanía, el poder va a estar en manos de aquellos que sean capaces de dar sentido, proyección y trascendencia a los movimientos sociales. Aquí el desafío es aprender a navegar y mantener el rumbo con equilibrio y sensatez, en un mar de estímulos sociales, encuestas por doquier, twiteos nerviosos y masivos. Al apreciarlos sin la pasión de la contingencia, estos no pasan más allá de ser simples anécdotas, pero que puestos en su momento culmine, pueden inclinar la balanza de las decisiones históricas y echar por tierra procesos e instituciones. Estos, sin duda tienen importantes deficiencias, que pueden ser mejoradas, ya que echar por la borda iniciativas de larga data y reflexión no parece aconsejable, por muy impresionante que sean las manifestaciones en algún momento determinado.

El país se debe preparar para enfrentar de mejor forma lo inesperado. El flautista de Hamelin será el que triunfe, el que sea capaz de encantar, motivar y alinear las inquietudes ciudadanas en pos de un sentido común, será quien capitalice este momento estelar de una ciudadanía empoderada.

Con un consumidor cada vez más desconfiado, como lo demuestran todos los estudios, hay que entrenarse en poder leer bien las señales del mercado y construir instancias de participación activa de creación de valor compartido.


No basta que una causa pueda tener una gran mayoría del apoyo ciudadano, muchas y muy nobles también lo tienen o lo tendrían de poder exhibirlo, “respirar aire limpio o la descentralización” probablemente tienen más del 90% de apoyo ciudadano, sin embargo todavía no se logra que ni la descontaminación o la descentralización sean prioridad en Chile. Hay que aprender de lo nuevo y endilgar las  voluntades en pos de los cambios necesarios, pero sin echar por la borda lo que se ha avanzado.

El Centro de Talca
Austral de Temuco (04 dic 2011)