domingo, noviembre 20, 2011

Felicidad vs. producto

Cuando el mundo parece estar patas para arriba, surgen noticias interesantes que a uno le devuelven el alma al cuerpo, como lo son por ejemplo, los resultados de la tesis “La felicidad en Chile: una aproximación a sus determinantes” de Raimundo Undurraga de la U. de Chile y dirigida por el profesor Dante Contreras, dada a conocer por Capital. Según esta investigación, la edad y los años de escolaridad no muestran efectos significativos como determinantes de la felicidad, pero sin embargo el vivir en la Región Metropolitana disminuye la probabilidad de ser feliz respecto a otras ciudades del país. Esto viene a ratificar la fuerza que tiene uno de los fundamentos base del regionalismo, cual es la mejor calidad de vida de las regiones vs. Santiago, lo que lamentablemente en muchos ciudadanos no ha permeado, dada la predominancia de una cultura nacional que tiende a sobrevalorar el vivir en la capital por sobre cualquier territorio.

Esta cultura y sociedad nacional que también ha recibido embates de los indignados, como los que han  experimentado otros países, producto entre otros, según el empresario oriundo de Coihaique Victor Hugo Puchi, a la creación de sobreexpectativas, donde la gente a través de la TV se crea expectativas de sueños inalcanzables. Para él, “hay que aprender a vivir de lo que uno hace, gozar lo que uno tiene y no mirar tanto al potrero del vecino”, ya que esta tendencia de vivir comparándonos y mirando para el lado, “nos destruye el nivel de felicidad que tenemos”. Y puchas que es importante la felicidad, es etérea, a veces indefinible, pero es lo que le da sentido a la vida. Ya son varios los países que se están preocupando del tema.

En medio de los Himalayas, entre China e India, está el reino de Bután, el primer y único país del mundo que cambio la forma de medir su crecimiento. Desde hace ocho años se rige por “la felicidad”, algo que a su gente realmente le importa y, cambio el PIB (Producto Interno Bruto) por la Felicidad Interna Bruta (FIB). Este indicador se sostiene sobre 4 pilares: desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo; preservación y promoción de la cultura; conservación del medio ambiente y buen gobierno. Bajo este concepto han construido una batería con 72 variables, agrupadas en ingreso per capita, salud, acceso a la educación, bienestar emocional y psicológico, diversidad cultural, empleo del tiempo, capacidad comunitaria de sobreponerse a situaciones límite, vitalidad de la sociedad y calidad del gobierno.

Bután no está solo, David Cameron, primer ministro de Inglaterra expresó hace no mucho, “llego el momento de admitir que hay más cosas que el dinero” y, solicitó a la Oficina de Estadísticas comenzar a medir la felicidad de los ingleses. Sarkozy en Francia, le pidió al economista y premio Nobel Joseph Stiglitz diseñar una formula que incorpore el indicador de felicidad en la medición del PIB.


En Chile para no ser menos, por un lado, el presidente Piñera  le encargó al PNUD que su próximo informe (primer trimestre 2012) se dedicara a la felicidad y por otro, Lavín ha incorporado preguntas alusivas al tema en la encuesta Casen. A lo anterior se suma el que la CocaCola instala su segundo Instituto de la Felicidad, precisamente en Chile, el primero está desde el 2007 en España bajo una alianza con la Universidad Complutense. En tanto la Cámara de Comercio de Santiago lanzó su índice de felicidad, el cual ha caído desde su debut en mayo de 2011, producto del descontento social y las manifestaciones.

Austral de Temuco