sábado, agosto 10, 2013

Política y regiones

Ya se vienen las elecciones encima y la novedad en esta contienda, es la elección de consejeros regionales, es decir un desafío netamente regional-local, del cual poco y nada se lee en la prensa. Poca bola le tiran también los partidos y pactos nacionales, así como las coaliciones en su futura batalla presidencial, pareciera que no existieran los consejeros regionales. En general, muy pocos se preocupan de lo regional o de lo que los territorios necesitan, es como rasca dirá un dirigente por ahí, porque en Chile todo se corta en la capital y lo que realmente vale la pena, es la pelea grande o como encaja la política nacional, aunque se trate de la elección del centro de padres de un liceo cualquiera. Para muchos “políticos nacionales” el territorio local o regional es como jugar en los potreros y para esto, según ellos, solo se requiere buenos cuidadores. Sino basta mirar el sangriento enfrentamiento que se está vislumbrando en las circunscripciones senatoriales capitalinas, pareciera que ahí se va a jugar el destino de Chile, el resto simplemente no existe.

En nuestro país, "este país" para algunos, hay tres "lismos" que lo marcan a fuego, estos son: el presidencialismo exacerbado, el binominalismo que monopoliza la política en unos pocos y el centralismo de todo orden que mantiene postergados a los territorios y su gente. Estos tres fenómenos, más encima se retroalimentan entre si, provocando efectos devastadores para la participación ciudadana, la equidad territorial y la legitimidad de las autoridades, así como también en la credibilidad que tiene la gente en el sistema o modelo de sociedad que se está construyendo.

El impacto o efecto de estas verdaderas bombas de racimo en nuestra realidad política, se puede apreciar en los noticiarios de televisión, donde los distintos candidatos ya sea de Gobierno u oposición, se les aprecia pinchando y peleando posiciones frente a la cámara junto al Presidente de turno. A quienes, en su visitas a regiones, se les puede ver acompañados a sus espaldas y estratégicamente ubicados, para el encuadre televisivo, generalmente por las colleras de candidatos de la coalición respectiva.

Entonces, uno comienza a entender los fundamentos de la critica generalizada hacia los políticos. Donde eso de la política al servicio de la gente viene a ser sólo una cantinela hueca, que se repite hasta el cansancio, pero en la cual muy pocos creen y muchos menos se la juegan por ella.

Para perfeccionar la institucionalidad democrática, no solo se requiere de la elección de los representantes populares a todo nivel y en especial en la región, como se podrá hacer por primera vez en esta elección, también se requiere que estos se crean el cuento de la importancia de lo local y se comprometan con su comunidad. Así juntos, pueden aprovechar los espacios de participación y decisión que se tienen y apropiarse de los que hay que crear, en beneficio del desarrollo del territorio y su gente.


Esta más que demostrado, que el desarrollo depende más de actitudes colectivas y del trabajo en equipo, que de los siempre escasos recursos, por lo tanto, ya viene siendo hora de que la ciudadanía sea la que asuma el rol activo que le corresponde. Sólo de cada uno de nosotros depende.

El Libertador de Rancagua