viernes, junio 28, 2013

Pensando Chile

La semana pasada nos quejabamos del puro calafateo en materia de institucionalidad, hoy para varios, los cambios se visualizan en que por ejemplo, hay que decir adiós al Binominal, cambiar el FUT (Fondo de Utilidades Tributarias) y el MultiRut. Si se analizan todos estos instrumentos, todos tienen en común al centralismo. Por lo tanto, si se descentraliza efectivamente y entre otros, se obliga a las empresas a dejar sus utilidades o parte de estas en los territorios, incentivándolas a vincularse estrechamente con sus comunidades, se producirá una sana competencia entre territorios, donde el gran ganador será Chile y así automáticamente desaparecerán los cucos del MultiRut, el Fut y el Binominal.

Pongamosnos de acuerdo y saquemos lo bueno de cada modelo y armemos el que nos sirva para los próximos 20 o 30 años. Que nos gusta y que no del libre mercado, que tanto Estado queremos, donde y como lo queremos mas presente. Sin dogmatismos, solo lo mejor del lado que sea, vamos por lo nuestro. Como lo expresa Marco Enriquez Ominami en el libro “Pensando Chile a del 2030”, que nos correspondió presentar, “la derecha, invisibiliza al Estado y la izquierda convencional no pronuncia la palabra mercado”. Dejemos de comulgar con ruedas de carreta, y hagamos la pega. En esto hay que ser pragmático y, como lo menciona en el mismo libro, José Antonio Gómez, “el Estado debe controlar y debe actuar en aquellos campos en que el mercado facilita el abuso”. Mas claro echarle agua.

Hay que apuntar a un Estado nuevo, descentralizado, moderno, liviano, ágil y eficiente, que sea capaz de anticipar los problemas y no andar siempre desfasado, con sus estamentos muchas veces andando cada uno por su lado. Un Estado con sus FFAA integradas y al servicio del desarrollo nacional y aportando por sobretodo con presencia en los territorios despoblados y más extremos. En lugar de abandonarlos como muchas veces pareciera.

Otro ejemplo lo son las farmacias, hay 69 comunas donde el mercado no ha sido capaz de tener farmacias, el Estado debe diseñar instrumentos donde no existen o donde el mercado abusa. El BancoEstado, otro gran ejemplo, ¿porque no puede tener sucursales en las comunas donde aún no hay ningún banco presente?. Esta bien que sea capaz de competir mano a mano con la banca privada, pero en ningún caso debe olvidarse del fomento en los territorios mas aislados, sino quien lo hace.

También hay que aprovechar y fortalecer las instancias locales y regionales de la sociedad civil organizada, para colaborar en los grandes y complejos temas de largo plazo, que normalmente el Estado cooptado por los partidos políticos, con su visión electoralista y cortoplacista, no aborda por lo corto de los períodos de 4 años.
 
Se necesitan acuerdos políticos de fondo. Como por ejemplo definir la educación, como la madre de todas las batalles y la educación preescolar como prioridad nacional. Una educación pública descentralizada de calidad para que, por un lado, no la ahogue el centralismo y por otro, no se queden todos los recursos en la manguera y a la escuela le lleguen un par de pesos locos. En esto, y citando a Ronald Reagan, muchas veces “el Estado es parte del problema y no parte de la solución”.


Hay que darles las espaldas técnicas y de gestión a la educación municipal subvencionada, que hoy no tiene. A nivel territorial hay que racionalizarla, por ejemplo agrupando comunas chicas vía una corporación de desarrollo. La educación no consiste en tener módulos aislados, ineficientes y sin contexto. El Estado debe competir asegurando la mejor educación pública de calidad, pero sin coartar la libertad de educación privada.

La Prensa Austral de Punta Arenas
El Libertador de Rancagua (01 jun 2013)