viernes, mayo 20, 2011

¡Son las regiones, estúpido!

Los recientes hechos acaecidos producto de la aprobación del estudio de impacto ambiental de la empresa HidroAysen, para construir 5 centrales en las cuencas de los ríos Baker y Pascua, de manera similar a lo ocurrido con Barrancones o con la Crisis del Gas en Magallanes, dejan en evidencia los nudos críticos que presenta la institucionalidad: visión centralizada nacional v/s escasas decisiones locales, ausencia de una política energética que oriente a largo plazo y el no tener claro qué se quiere conservar y a qué costo. Estas situaciones y muchas otras experimentadas en los gobiernos anteriores, han contribuido a carcomer el prestigio de nuestra política y a desnudar las falencias que nos impone un sistema muy centralizado.

En la campaña del 92, donde fue elegido presidente Bill Clinton, cuando se le preguntó ¿cual era el punto más importante de la campaña?, el respondió ¡Es la economía, estúpido! vs. Bush padre que creía que el sentimiento nacionalista lo reeligiría. Haciendo un paralelo, entre la frase de Clinton y, buscando un denominador común en todas estas situaciones, la respuesta que salta con naturalidad es, ¡Son las regiones estúpido!

Son las regiones y sus comunidades, las que están siendo pasadas a llevar. Son las regiones que, si bien son la mayoría nacional, no cuentan para la toma de decisiones relevantes de su desarrollo futuro. Son las regiones, las que no eligen a sus autoridades, estas por el contrario son designadas por el nivel central y en tal condición, se les exige tener la independencia para decidir en temas ambientales, nadie puede. Son las regiones, las que deben aceptar la imposición de parlamentarios afuerinos y megaproyectos que muchas veces, no dejan ni uno en el territorio.

Creer y practicar descentralizadamente la democracia, en todo lugar y no solo para las elecciones, es un tema en el cual nuestra institucionalidad hace agua hace rato.  Mario Waissbluth de Educación 2020, lo describe así, “la hipercentralización del país, asociada a la concentración del poder político, económico y social, ha llegado a extremos insostenibles. Las decisiones se adoptan en la capital incluyendo la selección de los candidatos a parlamentarios y a alcaldes de todo el país, sin la menor consideración por la opinión de los habitantes del resto del territorio.
Tampoco se escuchan, en ninguna bancada del Congreso, grandes clamores descentralizadores.”

Por su parte, Sergio Melnick pone el dedo en la herida, al  comentar sobre la descentralización y el doble rol de los actores clave, “no hay político que no se declare regionalista. No hay un solo gobierno en los últimos 25 años que haya hecho algo relevante.” El futurólogo mas adelante vaticina, “si no hacemos un esfuerzo serio en el tema de la regionalización y descentralización, no hay posibilidad alguna de alcanzar el desarrollo.”


El ahorro energético, HidroAysén, el desarrollo de las ERNC (Energías Renovables No Convencionales) y la cacha de la espada, no son el tema de fondo, el asunto fundamental como ya se ha enunciado, es si el país director, es decir Santiago y sus elites, están dispuestos a compartir el camino y las decisiones con la gente de regiones. De modo que las soluciones que se busquen, no solo tengan por fin satisfacer los intereses de las grandes empresas y sus megaproyectos, sino también el de las comunidades territoriales involucradas, que empoderadas por la institucionalidad, dotadas de las autonomías necesarias y con capacidad de elegir popularmente a sus autoridades, puedan defenderse por si solas.

La Prensa Austral de Punta Arenas
Austral de Temuco (15 may 2011)